El panorama general
Valdés integró el núcleo duro que llevó a Fidel Castro al poder en 1959. Su trayectoria abarcó los hitos centrales de la lucha armada y la construcción del Estado cubano:
- Participó en el asalto al cuartel Moncada en 1953, primera acción contra Fulgencio Batista.
- Se exilió con Castro en México y formó parte de la expedición del yate Granma en 1956; fue uno de solo 12 sobrevivientes.
- Combatió junto a Ernesto "Che" Guevara en la Sierra Maestra.
- Creó y dirigió el servicio de inteligencia G2, modelo inspirado en el KGB soviético, encargado de vigilar y reprimir la disidencia interna y externa.
Ocupó además el cargo de vicepresidente de Cuba y fue miembro del Buró Político del Partido Comunista hasta 2019.
Entre líneas
Su muerte cierra otro capítulo de la generación que protagonizó la revolución. Con 94 años, Valdés representaba el vínculo directo con la lucha armada de los años 50 y con el modelo de seguridad nacional que consolidó al régimen. La G2, que él estructuró, sigue siendo el brazo represivo del Estado cubano.
La ausencia de una causa oficial de muerte y el tono paternalista del mensaje de Díaz-Canel reflejan cómo el gobierno usa estas figuras para reforzar la continuidad del proyecto revolucionario. Pero la realidad demográfica es otra: el liderazgo histórico se extingue y no hay reemplazos con su peso simbólico.
Lo que dicen
Miguel Díaz-Canel escribió en X que la muerte de Valdés "duele profundamente, como la de un padre". Destacó su "fidelidad absoluta al liderazgo de Fidel y Raúl Castro" y su defensa del Programa del Moncada "hasta el último aliento".
Los medios estatales lo describieron como "Héroe de la República de Cuba y del Trabajo" y resaltaron su "brillante y extraordinaria hoja de servicios a la Patria". No hubo reacciones de la oposición ni de actores internacionales hasta el momento.
Lo que viene después
Con la muerte de Valdés, Raúl Castro —de 95 años— queda como el último comandante vivo de la revolución. El gobierno cubano enfrenta el desafío de mantener la narrativa histórica sin sus protagonistas originales, en medio de una crisis económica persistente y las sanciones de Estados Unidos.
El relevo generacional en la cúpula del Partido Comunista y en el aparato de seguridad será una de las variables a observar en los próximos meses.