El estado de las cosas
Swift fue lanzado en 2004 para estudiar estallidos de rayos gamma, las explosiones más violentas del universo. Sin sistema de propulsión, su altitud cayó de 600 km a unos 360 km por el arrastre atmosférico agravado por la actividad solar reciente.
- Objetivo de Link: elevar el telescopio 240 km (de 360 a 600 km) mediante empujes suaves para no dañarlo.
- Plazo: la misión se armó en solo nueve meses; si todo sale bien, Swift reanudaría operaciones en septiembre.
- Costos: 30 millones invertidos por la NASA frente a los 250–500 millones que costó el telescopio.
Entre líneas
La rapidez del proyecto —nueve meses para diseñar y lanzar una nave— es inusual en la industria espacial. Katalyst Space Technologies, una startup sin experiencia previa en rescates orbitales, tuvo que superar retrasos climáticos y técnicos. El CEO Ghonhee Lee calificó la operación como de "alto riesgo y alta recompensa".
Lo que cambia
Si Link logra acoplarse al Swift usando sus tres brazos robóticos y luego lo impulsa con sus propulsores, demostraría que es posible extender la vida de satélites no diseñados para mantenimiento en órbita. La NASA ya baraja una operación similar para el Hubble ante el aumento del arrastre atmosférico por picos solares.
La imagen completa
Más allá de salvar un telescopio concreto, la misión prueba una capacidad técnica que podría transformar la gestión de la basura espacial y la longevidad de activos orbitales. Mientras Link tarda un mes en llegar a Swift y otras semanas en realizar las maniobras de captura y elevación, el observatorio permanece en pausa para reducir su descenso.