Por qué importa

La decisión afecta a los "Hombres de Ness", un grupo de cazadores de la Isla de Lewis que mantiene una práctica milenaria. La carne de guga —hervida y servida con papas— fue históricamente un alimento esencial para comunidades aisladas. Ahora, el declive de las poblaciones de aves marinas por brotes de gripe aviar y el cambio climático pone en duda la sostenibilidad de estas tradiciones.

Lo que dicen

  • NatureScot: Argumenta que el modelo poblacional más reciente muestra que la cacería, incluso reducida, puede tener un "impacto adverso". La agencia aclaró que los cazadores pueden volver a solicitar una licencia en 2027.
  • Los cazadores: Llaman a la prohibición "inevitable pero una pena", y defienden que la práctica es sostenible tras 400 años de existencia.
  • Grupos animalistas: Celebran la decisión como una "victoria del sentido común", aunque NatureScot criticó las tácticas de intimidación de algunos activistas contra su personal.

El dato clave

La población de alcatraces en Sula Sgeir sufrió "mortandades masivas" por la gripe aviar en 2021-2023. NatureScot encargó un modelo de población actualizado que concluyó que cualquier nivel de caza autorizada —2.000 o 500 polluelos— podría perjudicar la recuperación de la colonia.

Qué sigue

Los Hombres de Ness podrán presentar una nueva solicitud de licencia para la temporada 2027. Mientras tanto, la isla de Sula Sgeir —una reserva natural deshabitada a 64 kilómetros de la costa— permanecerá libre de caza por primera vez en casi cinco siglos. La decisión sienta un precedente para otras cacerías tradicionales de aves marinas en Escocia, donde el equilibrio entre herencia cultural y protección ambiental se vuelve cada vez más estrecho.