Por qué importa

La guerra que empezó como una operación conjunta y breve se ha estancado. Trump advirtió a Netanyahu que podría “quedarse solo contra Irán muy pronto”, según declaró a medios estadounidenses e israelíes. Israel contraatacó sin avisar a Washington hasta último momento.

Entre líneas

Los intereses políticos de ambos mandatarios van en direcciones opuestas:

  • Trump necesita reabrir el estrecho de Ormuz para aliviar la gasolina y evitar una guerra impopular antes de las elecciones legislativas de fin de año.
  • Netanyahu enfrenta presión interna para mostrar victoria sobre Irán y Hezbolá, y no puede parecer que cede ante Estados Unidos sin perder apoyo de su coalición.

El jefe del Ejército israelí, Eyal Zamir, calificó el ataque del lunes como “un preámbulo” para un golpe “más severo”, contradiciendo el llamado de Trump a detener los disparos.

Lo que dicen

Trump aseguró que logró reducir el alcance del ataque israelí cuando ya los aviones iban en camino. Funcionarios israelíes anónimos confirmaron que la intervención de Trump evitó una operación más amplia. Sin embargo, analistas citados por medios internacionales dudan de que el presidente estadounidense tenga control real sobre Netanyahu y sugieren que sus advertencias son más un gesto para su audiencia doméstica que una muestra de fuerza.

El estado de las cosas

El lunes por la noche, Israel e Irán detuvieron los ataques mutuos. La tregua del 8 de abril sigue en pie, aunque frágil. Irán condiciona cualquier acuerdo de paz con Estados Unidos al fin de la ofensiva israelí en Líbano. Israel insiste en que ambos frentes son independientes y que sus operaciones contra Hezbolá continuarán.

Trump dijo que las negociaciones finales con Irán avanzan, pero advirtió que pueden frustrarse “por ignorancia o estupidez”. Por ahora, el alto el fuego se mantiene, pero la brecha entre los dos aliados no se cierra.