El panorama general
OpenAI dividió a los usuarios problemáticos en dos grupos. El primero, llamado "Data Center Bandwagon", se enfocó en generar opinión negativa sobre los centros de datos. El segundo apuntó a desacreditar los aranceles del expresidente Donald Trump.
- El primer grupo pidió a ChatGPT que creara textos e imágenes —como tiras cómicas— que vinculaban el aumento en la demanda eléctrica de las IA con facturas más altas para los hogares.
- Estos usuarios se hacían pasar por estadounidenses de diversos orígenes en redes sociales y publicaban el contenido generado por el chatbot.
- El segundo grupo generó material que criticaba los aranceles de Trump, presentándolos como un intento de "dominar la competencia tecnológica" con China, y especificó que no debía mencionarse al presidente chino Xi Jinping.
Según OpenAI, las cuentas subieron un archivo al chatbot que describía sus objetivos y estrategias para evadir la detección.
Entre líneas
Los actores detrás de estas cuentas explotaron preocupaciones reales. La suba de costos eléctricos cerca de centros de datos es un efecto concreto de la expansión de la IA, y los usuarios vincularon sus críticas a noticias legítimas sobre subastas de capacidad de la red eléctrica. No inventaron el problema: lo amplificaron.
OpenAI señaló que el primer grupo también usó ChatGPT para generar insultos contra disidentes chinos y para instar a figuras públicas a hablar sobre fallas de la política estadounidense. Es decir, la operación no se limitó al debate energético.
Lo que no se dice
La compañía no encontró evidencia de que la campaña haya tenido un impacto "significativo". La embajada china en Washington rechazó las acusaciones por considerarlas "ataques infundados". OpenAI no identificó públicamente a la empresa privada china que, según cree, coordinaba el equipo de redes sociales.
En perspectiva
El caso ilustra cómo la IA generativa se vuelve una herramienta accesible para campañas de influencia, incluso cuando el objetivo es atacar a la misma industria que la desarrolla. OpenAI lleva años publicando informes sobre operaciones con su tecnología, y este es un ejemplo de su uso contra intereses estadounidenses en un contexto de tensiones comerciales y tecnológicas entre ambos países.