Cómo llegamos aquí
The New York Times demandó a OpenAI y Microsoft a finales de 2023, un año después del lanzamiento de ChatGPT. Desde entonces, los medios han intentado acceder a los datos de entrenamiento y registros de conversaciones del chatbot para demostrar que reprodujo su contenido sin autorización.
OpenAI argumentó que buscar en su base de datos masiva era técnicamente imposible o que violaría la privacidad de los usuarios. Pero una declaración judicial de un ingeniero de la empresa, Vinnie Monaco, contradijo esa postura.
Lo que dicen los medios
En el escrito de 52 páginas, los demandantes alegan que OpenAI ocultó y destruyó evidencia deliberadamente. Entre las acusaciones principales:
- OpenAI ya había buscado internamente contenido protegido en sus datos de entrenamiento y en un archivo de 78 millones de conversaciones anonimizadas, antes de que The New York Times presentara la demanda.
- La empresa usó una herramienta llamada “Proyecto Giraffe” para detectar cuándo ChatGPT reproducía contenido protegido, pero no compartió esos registros con los tribunales.
- OpenAI eliminó o comprimió miles de millones de registros de conversaciones que debía conservar por orden judicial.
- De una muestra acordada de 20 millones de chats, la empresa borró partes de forma aleatoria.
“OpenAI eligió la obstrucción en lugar de producir la evidencia al inicio del caso”, afirmaron los abogados de los medios.
La respuesta de OpenAI
La empresa negó las acusaciones y dijo que las afirmaciones son falsas. En un comunicado, un portavoz señaló que los medios buscan “invadir la privacidad de personas que no tienen nada que ver con este caso” mientras su demanda se debilita.
Qué sigue
Los demandantes piden sanciones “severas” que incluyen:
- Prohibir a OpenAI usar la muestra de 20 millones de conversaciones que entregó en diciembre.
- Que el juez declare que los registros eliminados contenían reproducción sustancial de contenido protegido.
- Instruir al jurado sobre la eliminación de pruebas, lo que perjudicaría la defensa de OpenAI.
El tribunal decidirá si impone sanciones y cómo estas afectarán el juicio por infracción de derechos de autor, que podría convertirse en un caso clave para la industria de la inteligencia artificial y el periodismo.