El panorama general
La guerra entre Estados Unidos e Irán alteró el flujo de petróleo desde el Golfo Pérsico desde principios de julio. El cierre parcial del estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del crudo mundial, disparó los precios. La pausa actual —aunque no hay un cese al fuego formal— alivia el temor a una interrupción prolongada.
Trump dijo que las fuerzas armadas tienen municiones “de sobra”, contradiciendo reportes sobre una escasez que habría frenado un ataque masivo. Teherán niega haber aceptado una tregua de 10 días, pero los enfrentamientos cesaron.
Entre líneas
Los inversores reaccionaron rápido al cese de hostilidades, pero la calma puede ser frágil. Algunos datos muestran que el mercado está más volátil de lo habitual:
- El volumen de operaciones en futuros de Brent cayó 11% interanual, lo que amplifica los movimientos de precio.
- Los fondos de cobertura aumentaron sus apuestas alcistas en Brent a un máximo de dos meses (192 millones de barriles) justo antes de la caída.
- El diésel es el combustible más codiciado: las posiciones largas en gasóleo superan cualquier punto del conflicto.
Esto sugiere que muchos especuladores siguen esperando un rebote, no una caída sostenida.
Qué sigue
Las próximas semanas dependen de dos factores:
- Negociaciones: si Trump avanza con un acuerdo, los precios podrían seguir bajando. Si se rompe la pausa, el barril volvería a dispararse.
- El estrecho de Ormuz: aunque los ataques cesaron, los hutíes siguen operando en Bab el-Mandeb. La reapertura total del tránsito marítimo es clave para que la oferta se normalice.
Los números que importan
- Brent: u$s85,36 (-6,7%)
- WTI: u$s79,64 (-6,5%)
- Máximo de la semana pasada: u$s102 (Brent)
- Nivel más bajo en dos semanas: u$s84,60 (alcanzado este martes)
La caída fue la mayor en meses, pero el precio sigue muy por encima de los niveles previos al conflicto, cuando el Brent rondaba los u$s70.