Por qué importa
El regreso del petróleo a niveles preguerra tiene efectos inmediatos sobre la inflación global y los costos de transporte. Durante la guerra, el estrecho de Ormuz —por donde pasa una quinta parte del crudo mundial— estuvo bloqueado o restringido, lo que disparó los precios de la energía y la inflación en múltiples países.
- El Brent cayó un 40% desde su pico en guerra (US$118).
- El WTI se acerca a los US$67, nivel previo al conflicto.
- El cobre, en cambio, baja por factores distintos: dudas sobre las empresas tecnológicas (grandes demandantes) y la política monetaria en EE.UU.
Los números que importan
- Brent: US$73,4 por barril, el nivel más bajo desde el 27 de febrero.
- WTI: US$69,8, con una caída del 4,6% en la jornada.
- Cobre: US$5,97 la libra, tras mantenerse por sobre los US$6 durante más de un mes.
- Tránsito en Ormuz: Emiratos Árabes Unidos ya exporta al 85% de los niveles previos a la guerra, según la Agencia Internacional de Energía.
- Marineros varados: la ONU inició la evacuación de más de 11.000 tripulantes atrapados en el Golfo Pérsico.
Entre líneas
El petróleo sigue cayendo pese a que el acuerdo de paz aún enfrenta problemas sin resolver: discrepancias sobre las inspecciones nucleares, las amenazas de Donald Trump a Irán por Hezbolá y la negativa israelí a retirarse del sur de Líbano. Los mercados están descontando que el suministro se normalizará rápido, pero analistas de ING advierten que la caída ha sido “excesiva” y que el mercado sigue ajustado.
La baja del cobre, en cambio, responde a un panorama diferente: el mercado anticipa menor demanda por parte de las tecnológicas (que consumen grandes cantidades de cobre para centros de datos) y un entorno de tasas de interés altas en EE.UU. que frena la inversión. A futuro, los expertos mantienen una visión positiva sobre la demanda de cobre, pero en el corto plazo el precio se resiente.
Qué sigue
El fin de la guerra y la reapertura de Ormuz podrían llevar el petróleo aún más abajo. Algunos analistas proyectan que el WTI caería por debajo de los US$60 en dos meses si la producción iraní regresa al mercado y las reservas globales se recuperan.
En Argentina, por ejemplo, la nafta no bajará de inmediato: las petroleras congelaron precios durante la guerra y ahora los consumidores están “pagando” ese diferencial. Recién a mediados de septiembre podría verse una reducción si el crudo se estabiliza en US$80.