Cómo llegamos aquí
Egipto vivía su mejor momento en el torneo: por primera vez en su historia, el equipo de Mohamed Salah se había clasificado a octavos de final. La concentración estaba en Dallas, ciudad sede del partido contra Australia.
Según el relato de la delegación, la tensión comenzó cuando un oficial empujó al aficionado que intentaba la foto. Ibrahim Hassan —hermano y asistente del técnico Hossam Hassan— reclamó el trato. El policía respondió con gritos y luego empujones contra Hassan y Trezeguet.
La pelea escaló hasta que personas de ambos lados separaron a los involucrados, aunque continuaron insultándose a distancia. Videos del altercado se viralizaron en redes sociales.
Las voces discordantes
- Egipto: el mediático del equipo, Mohamed Morad, dijo que el oficial "empujó al aficionado, a Trezeguet y a Ibrahim Hassan" a pesar de que estaban en su área designada. Calificó el hecho como un incidente aislado y controlado.
- Policía de Dallas: en un comunicado, afirmó que acudieron al hotel por solicitud de seguridad del establecimiento ante "un individuo sin credenciales". Agregaron que "las personas no mostraban sus credenciales correctamente". El caso se resolvió en el lugar y el departamento se reunió con la delegación para atender sus inquietudes.
Lo que no se dice
Ambas versiones coinciden en que hubo un forcejeo, pero difieren en quién lo inició y por qué. La policía no menciona haber empujado a los miembros del equipo; la delegación no menciona fallas en las credenciales. El video viral no es lo suficientemente claro para determinar el origen exacto.
Tampoco se informó de detenciones o sanciones disciplinarias contra ningún involucrado.
Lo que sabemos (y lo que no)
- Sí sabemos: el enfrentamiento ocurrió, hubo empujones e insultos, y el video circuló ampliamente.
- No sabemos: si hubo una investigación interna por parte de la policía, si el oficial recibió alguna medida, o si la FIFA tomará cartas en el asunto.
- Lo que pasó después: Egipto venció a Australia en penales y avanzó a octavos de final. El equipo confirmó que el altercado no afectó su preparación ni concentración.
Qué sigue
El partido ya se jugó y la selección egipcia continúa su camino en el Mundial. La polémica quedó en redes sociales y en comunicados oficiales, sin consecuencias inmediatas para ninguno de los bandos. No hay indicios de que el incidente tenga repercusiones legales o deportivas.