Por qué importa

El estudio, publicado en Journal of Geophysical Research: Biogeosciences por Brandon Johnson y su equipo, plantea que la muerte de los dinosaurios pudo ser cuestión de horas, no de décadas. Esto cambia la comprensión de cómo un solo impacto puede desencadenar una extinción planetaria.

La investigación combina simulaciones de impacto con observaciones geológicas del cráter Chicxulub en Yucatán (México). Revela que el material vaporizado fue cinco veces mayor de lo estimado antes.

Los números que importan

  • 1.000 kilómetros cúbicos de roca, suelo y restos del asteroide se vaporizaron al instante.
  • 1,6 billones de toneladas de polvo cubrieron el planeta tras el impacto.
  • El pulso de radiación térmica duró aproximadamente una hora, suficiente para incendiar bosques y carbonizar animales sin refugio.

Las esférulas (gotas de roca solidificada) al reingresar a la atmósfera generaron fricción y calor. La capa de polvo impidió que ese calor se disipara, convirtiendo la superficie en un horno global.

Entre líneas

Durante décadas, la teoría dominante señalaba que el polvo bloqueó el sol y provocó un invierno prolongado que acabó con la fotosíntesis. Este estudio no descarta ese efecto, pero lo sitúa como una consecuencia secundaria. El primero y más letal habría sido el calentamiento inmediato.

Los autores indican que animales que pudieron refugiarse en madrigueras o aguas profundas sobrevivieron al pulso térmico. Eso explica por qué algunos linajes (mamíferos, tortugas, aves) continuaron después de la extinción.

La imagen completa

El estudio no resuelve todas las preguntas, pero añade una pieza clave: el polvo no solo enfrió el planeta a largo plazo, sino que primero lo calentó de forma letal. La extinción de los dinosaurios habría sido un proceso en dos fases: calor extremo en horas, seguido de un invierno que consolidó la desaparición de las especies vulnerables.

La investigación se publicó esta semana y ya genera discusión entre paleontólogos y geólogos. El siguiente paso será integrar este modelo con registros fósiles para afinar la cronología de la extinción.