Por qué importa
Las declaraciones elevan la tensión diplomática entre dos países que llevan décadas enfrentados. Díaz-Canel dejó claro que Cuba se prepara para una posible agresión militar y que no renunciará a su soberanía, pese a la asimetría de poder con EE.UU.
Lo que dice Trump
- El miércoles (1 de julio): Trump afirmó que Cuba “se está acercando” a EE.UU. después de “muchas décadas”, durante un evento en Dakota del Norte.
- A fines de abril: Dijo que “tomará el control de Cuba casi de inmediato” una vez termine con su “trabajo” en Irán, y mencionó que un portaaviones podría dirigirse al Caribe.
- En mayo: Nuevas sanciones del Tesoro de EE.UU. contra la cúpula política de La Habana, sumadas al asedio petrolero que agrava la crisis energética.
Entre líneas
Díaz-Canel acusó a la administración Trump de “manipular” a la opinión pública internacional y de aplicar una “guerra psicológica” para atemorizar a los cubanos. Su mensaje busca reforzar la narrativa de resistencia interna y desmentir la idea de que Cuba cederá ante la presión externa.
El estado de las cosas
Cuba enfrenta una triple presión: el bloqueo económico histórico, sanciones recientes que castigan a cualquier entidad que opere en sectores clave, y una crisis eléctrica que afecta la vida cotidiana desde mediados de 2024. En su entrevista, Díaz-Canel afirmó que el país se prepara para “que no nos tome por sorpresa ni seamos derrotados”, sin precisar medidas concretas.
Qué sigue
No hay señales de desescalada. Trump mantiene su discurso de mano dura, mientras Cuba insiste en su postura de defensa. La comunidad internacional observa si alguna potencia o foro multilateral intervendrá para mediar o reducir la tensión.