Por qué importa

La ley crea un marco de protección y promoción de derechos con enfoque en envejecimiento digno, activo y saludable. Reconoce la no discriminación por edad, el acceso a la salud y la participación social, y fortalece la institucionalidad del Senama.

Sin embargo, Kast advirtió que el cambio no es automático y que cada derecho exige un deber ciudadano.

Lo que dijo Kast

El Presidente fue enfático en que la implementación requiere un cambio de actitud colectiva. Mencionó tres deberes concretos:

  • Estar al día con deudas contraídas cuando se podía pagar.
  • Usar correctamente las prestaciones médicas.
  • Ahorrar cuando sea posible, con colaboración de los municipios.

Agregó que la ley contempla varios derechos y que detrás de cada uno hay una responsabilidad.

La reacción inmediata

Cecilia Morel intervino brevemente. Agradeció al gobierno y a quienes impulsaron la iniciativa, y pidió que la ley genere un cambio de actitud real, no solo letra escrita.

Destacó el rol de los adultos mayores como principales impulsores de la normativa y recordó a figuras que cooperaron en su desarrollo, como exautoridades de Senama y senadores.

Qué sigue

La ley crea la Política Nacional de Envejecimiento, fortalece el rol del Estado en la coordinación de acciones y establece mecanismos de protección frente al abandono social. La implementación dependerá de la articulación entre gobierno, municipios y la ciudadanía.

En el largo plazo

El éxito de la ley dependerá de si logra traducir los principios en cambios reales en la vida cotidiana de las personas mayores, más allá de la firma del compromiso.