Por qué importa

Durante décadas, los arqueólogos debatían si los objetos militares encontrados en tumbas de princesas eran ceremoniales o prácticos. Este estudio aporta evidencia ósea concreta de que las mujeres reales del Imperio Medio –considerado la "Edad de Oro" egipcia– recibían entrenamiento físico y armamentístico desde la infancia o la adolescencia.

El dato clave

  • Los análisis óseos mostraron inserciones musculares robustas en hombros y brazos, consistentes con el uso repetido de arcos.
  • Se identificaron fracturas curadas en varias momias, compatibles con heridas de combate o prácticas con dagas y mazas.
  • Las princesas enterradas con arcos y flechas (Ita, Khenmet, Itaweret, Sathathormeryt, Noub-Hotep y el rey Hor) eran hijas del faraón Amenemhat II.

Cómo llegamos aquí

Las momias fueron descubiertas originalmente en la década de 1890 en el complejo funerario de Dahshur, al suroeste de El Cairo. Tras permanecer extraviadas por años, reaparecieron en 2020 durante un proyecto de catalogación en el Museo Egipcio. Un equipo de la Universidad de Beni-Suef y el Instituto de Bioarqueología de Londres las reexaminó con técnicas modernas.

Lo que no se dice

El estudio no especifica si todas las princesas participaban en combate directo o solo en cacerías y demostraciones deportivas. Sin embargo, la presencia de lesiones graves sugiere que enfrentaban riesgos físicos reales, no simbólicos. Tampoco aclara si el entrenamiento era voluntario o impuesto por su rango.

Qué sigue

Los investigadores planean comparar estos restos con momias de otras épocas y regiones de Egipto para determinar si la formación militar de mujeres reales fue una práctica común del Imperio Medio o una excepción. También buscarán ADN para confirmar parentescos y posibles causas de muerte.