El panorama general
Chile permite el aborto solo en tres causales: peligro para la vida de la madre, inviabilidad fetal y embarazo por violación. El proyecto apunta directamente a ese marco legal, y sus autores lo reconocen como un paso para desincentivar el aborto. La medida se inspira en leyes de Estados Unidos y Hungría, donde el gobierno de Viktor Orbán implementó una norma similar en 2022.
Lo que dice el proyecto
- El médico debe informar si es detectable la actividad cardíaca y ofrecer verbalmente escuchar los latidos mediante equipos electrónicos.
- La mujer puede declinar, pero si lo hace, el médico queda legalmente impedido de practicar el aborto.
- Se dejará constancia escrita del ofrecimiento y la decisión en la ficha clínica.
- El proyecto fue ingresado el 25 de junio y está en primer trámite en la Cámara de Diputados. Sus autores son Cristóbal Urruticoechea (PNL), Álvaro Jofré (PNL), Chiara Barchiesi (Republicanos), Catalina del Real (Republicanos), Claudia Reyes (Republicanos) y Ximena Ossandón (RN).
Entre líneas
Los impulsores sostienen que la escucha de latidos es un “dato clínico objetivo” que mejora el consentimiento informado. Sin embargo, el mecanismo condiciona el acceso a la prestación: si la mujer rechaza escuchar, no puede abortar. Para sus detractores, esto transforma la información en coerción, ya que la paciente debe someterse a un acto emocionalmente invasivo para ejercer un derecho legal.
Las voces discordantes
La exministra de la Mujer Antonia Orellana calificó el proyecto de “crueldad legislativa” y preguntó si es necesario someter a ese trámite a una mujer con un feto inviable o en riesgo vital. La directora de Miles Chile, Javiera Canales, dijo que la medida es “revictimizante” y afecta exclusivamente a quienes están en las causales más duras. La abogada Luz Reidel, de Fundación Miles, señaló que el objetivo real es oponerse a la ley de aborto, y recordó que 15 niñas de 11 años han interrumpido embarazos por violación bajo la normativa vigente.
Qué sigue
El proyecto se encuentra en su primer trámite constitucional en la Cámara Baja. Deberá ser discutido en comisiones y luego votado en sala. El debate recién comienza, pero ya ha generado un rechazo transversal desde sectores de derechos humanos, salud y política, que ven en la iniciativa una amenaza al acceso efectivo al aborto legal.