El panorama general
- La acusación estadounidense se conoció el 20 de mayo, dos semanas antes del cumpleaños de Castro.
- Desde entonces, Castro no había sido visto en actos públicos ni en las marchas de repudio organizadas por el gobierno.
- La celebración coincidió con el 65 aniversario del Ministerio del Interior, institución clave para la seguridad del régimen.
La imputación se suma a una escalada de sanciones de la administración Trump contra altos funcionarios cubanos y entidades estatales, en un contexto de crisis energética que limita la vida cotidiana en la isla.
La reacción inmediata
El presidente Miguel Díaz-Canel encabezó el homenaje en el Teatro Karl Marx. En su discurso, calificó a Castro como símbolo de heroísmo y lealtad, y afirmó que “Raúl es Cuba, y a Cuba no se toca”. Advirtió que si la isla es atacada, habrá “combate decidido y firme”.
Díaz-Canel también vinculó la acusación con el bloqueo económico, al que llamó “acto de genocidio”. Señaló que en los primeros cinco meses del año Cuba recibió solo un barco de combustible de los 40 que necesitaba.
Entre líneas
La aparición de Castro no fue improvisada. El gobierno orquestó un evento que fusionó su cumpleaños con un aniversario institucional para generar una narrativa de continuidad y resistencia. Algunos puntos clave:
- Castro no habló en público; su mensaje lo leyó el ministro del Interior, Lázaro Álvarez, pidiendo “orden, control y responsabilidad”.
- En el acto estuvo su nieto y jefe de escoltas, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien ha sido señalado como posible interlocutor en contactos informales con Washington.
- La ausencia de Castro de la vida pública tras la imputación se había interpretado como una medida de seguridad, posiblemente por temor a una orden de captura internacional.
Qué sigue
La acusación penal contra Castro por el derribo de los aviones de Hermanos al Rescate en 1996 abre un frente legal simbólico. En el corto plazo, no se espera una extradición, pero el caso refuerza la presión diplomática y mediática de EE.UU. sobre La Habana.
Por el lado cubano, el gobierno mantiene una postura de desafío y apela a la unidad nacional. La reaparición de Castro busca proyectar estabilidad, aunque el país enfrenta una crisis económica que se profundiza con las restricciones externas.