El panorama general

Reino Unido permite a Estados Unidos lanzar operaciones "defensivas" desde sus bases, pero se niega a participar en operaciones ofensivas. El nuevo primer ministro, Andy Burnham, mantiene esta política heredada de su predecesor.

  • Irán califica al Reino Unido como "cómplice" en la guerra estadounidense.
  • La Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que cualquier país que apoye militarmente a Washington "será responsable de las consecuencias".
  • En marzo, Irán lanzó dos misiles balísticos hacia la base conjunta de Diego García, aunque ninguno alcanzó el objetivo.

Lo que dice el gobierno británico

Un portavoz confirmó que las fuerzas armadas operan un enfoque por niveles de defensa antiaérea y antimisiles, en coordinación con la OTAN. El gobierno señaló que está "comprometido a defender a su pueblo, sus intereses y a sus aliados, actuando conforme al Derecho Internacional y sin dejarse arrastrar a un conflicto más amplio".

Entre líneas

La postura británica intenta un equilibrio delicado: apoyar a su aliado estadounidense sin convertirse en blanco directo de represalias iraníes. Sin embargo, la declaración de Irán sugiere que esa distinción entre operaciones "defensivas" y "ofensivas" no es aceptada por Teherán, que ve al Reino Unido como parte activa del conflicto.

Qué sigue

La capacidad real de Irán para atacar una base a más de 4.500 kilómetros de distancia es incierta. El gobierno británico ha destinado 790 millones de libras a priorizar la defensa aérea y antimisiles, aunque no está claro si esto sería suficiente frente a un ataque de largo alcance.