Reino Unido reduce su economía en abril por el shock energético de la guerra con Irán
Por qué importa
La contracción de abril pone en duda la solidez de la recuperación británica. El fuerte crecimiento del primer trimestre —impulsado por compras anticipadas ante la incertidumbre geopolítica— ahora se ve como un espejismo. Con las negociaciones entre Estados Unidos e Irán estancadas, las condiciones económicas podrían seguir deteriorándose.
Los números que importan
- Servicios (sector dominante): cayó un 0,2% en abril.
- Actividades recreativas y deportivas: se desplomaron un 9,1%, en parte por la cancelación de eventos en Medio Oriente que afectó ingresos de empresas británicas.
- Comercio minorista: bajó un 1,3%.
- Consumo de combustible: cayó casi un 10%, según el economista jefe de Deutsche Bank.
- Manufactura: subió un 0,4%, impulsada por farmacéuticos y metales básicos, posiblemente por acopio ante la incertidumbre.
- PIB trimestral (febrero-abril): aún creció un 0,7%, quinto periodo consecutivo al alza.
El efecto dominó
El alza de precios energéticos golpea a hogares y empresas. Un 40% de las empresas reportaron en abril aumentos en los precios de los insumos, la mayor proporción desde diciembre de 2022. Esto añade presión inflacionaria para el Banco de Inglaterra, que ya enfrenta un escenario complejo.
Lo que dicen
Stuart Clark, gestor de carteras en Quilter, calificó el crecimiento del primer trimestre como "espejismo" y anticipó condiciones difíciles mientras no haya avances en las negociaciones entre EE.UU. e Irán. Sanjay Raja, de Deutsche Bank, señaló que el shock energético "está alcanzando a hogares y empresas".
Qué sigue
La canciller Rachel Reeves ha intentado defender que la economía era sólida al inicio de la crisis y criticó la "locura" de Donald Trump al desatar el conflicto. Sin embargo, los datos de abril aumentan el temor a que el PIB del segundo trimestre también sea negativo, lo que pondría al Reino Unido al borde de una recesión técnica.