Cómo llegamos aquí

El 24 de junio, dos terremotos sacudieron el norte de Venezuela con segundos de diferencia. La niña estaba sola en su apartamento de Caraballeda, en el estado costero de La Guaira. Su madre, Karina, trabajaba en ese momento.

Cuando el edificio se derrumbó, Fabiana corrió hacia la cocina y se aferró a la encimera. Las paredes se vinieron abajo y la dejaron atrapada en un espacio reducido, conocido como “triángulo de vida”, que evitó que la estructura la aplastara.

El dato clave

  • Fabiana se mantuvo consciente comiendo kétchup y queso rallado que logró alcanzar entre los escombros de la cocina.
  • Una enfermera que cuidaba a vecinos del piso superior también quedó atrapada. Ambas se comunicaron a gritos. La enfermera fue rescatada primero y avisó a la madre que la niña seguía con vida.
  • Los rescatistas tardaron 32 horas en abrir un conducto por los escombros. Las réplicas y el peligro de derrumbe obligaban a detener las labores cada cierto tiempo.

Entre líneas

La historia de Fabiana contrasta con la magnitud de la catástrofe: más de 3.300 muertos y decenas de edificios colapsados en La Guaira. Su sonrisa al ser encontrada, captada en video, se difundió como un mensaje de alivio en medio del duelo nacional. La niña relató que sintió una “calma extraña” pese a sufrir ansiedad y claustrofobia, lo que atribuye a un estado de shock.

Lo que dicen

“Salgo con una sonrisa radiante porque fue Dios quien mandó a sus ángeles”, expresó Fabiana tras el rescate. Su madre había creído que la había perdido al llegar al edificio derrumbado. Los rescatistas, por su parte, destacaron que la niña nunca perdió la conciencia y colaboró señalando dónde sentía dolor al mover brazos y piernas.

Lo que cambia

El caso de Fabiana no altera el balance de la emergencia, pero sí refuerza la urgencia de los trabajos de búsqueda en las zonas costeras. Las autoridades continúan removiendo escombros y evaluando la seguridad estructural de los edificios que resistieron. Para la familia Blanco, el rescate marca el fin de una espera de 32 horas que pudo terminar en tragedia.