Por qué importa
Las ganancias de Shell reflejan el efecto de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán sobre los mercados energéticos. El crudo Brent pasó de unos 61 dólares por barril en enero a un pico de 126 dólares a fines de abril, debido a los bloqueos en la ruta marítima por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial.
Los números que importan
- Ganancias ajustadas Q2 2026: 9.840 millones de dólares (frente a 4.260 millones en Q2 2025)
- Flujo de caja libre: 17.524 millones de dólares (triple que los 6.531 millones del año anterior)
- Margen de refinación global: subió a 24 dólares por barril, desde 17 en el primer trimestre
- Margen químico global: se duplicó a 270 dólares por tonelada
- Utilización de refinerías: récord de 102% (frente a 99% en el trimestre anterior)
- Recompra de acciones: 3.000 millones de dólares anunciados para el tercer trimestre, el decimonoveno trimestre consecutivo con al menos esa cifra
El panorama general
La petrolera también reportó una caída del 30% en la producción de su división de gas integrado respecto al año pasado. Ese descenso se debe a un ataque que dañó sus instalaciones en el complejo de gas natural licuado (GNL) de Ras Laffan, en Qatar, ocurrido en marzo. Las reparaciones tomarán aproximadamente un año.
A pesar de esa reducción, los resultados superaron las estimaciones de los analistas (8.800-8.900 millones de dólares) gracias a mayores ganancias por comercio de crudo, combustibles y GNL, así como márgenes químicos más altos.
Lo que dicen
Wael Sawan, director ejecutivo de Shell, señaló que el desempeño operativo permitió "resultados muy sólidos durante otro trimestre de severa disrupción en los mercados energéticos globales".
Por el contrario, Ruby Schulkind, activista de Greenpeace, calificó las ganancias como "obscenas" y pidió un impuesto a las ganancias extraordinarias de las grandes petroleras para ayudar a los hogares afectados por el alza de los costos energéticos.
Qué sigue
El precio del crudo se mantiene volátil: el jueves pasado el Brent cotizaba a 93,18 dólares por barril, muy por debajo del pico de 126 pero aún elevado frente a los niveles previos al conflicto. La reapertura del Estrecho de Ormuz sigue siendo incierta, lo que condiciona las proyecciones de suministro y los márgenes de las petroleras para los próximos meses.