Por qué importa

Thinking Machines apuesta por un enfoque descentralizado de la IA, donde las organizaciones adapten los modelos a sus necesidades. Inkling es la primera prueba pública de esa visión, después de un año y medio de trabajo en privado.

  • El modelo funciona con texto, imagen, audio y video, y maneja contextos de hasta un millón de tokens.
  • Usa un diseño de mezcla de expertos: activa solo 41 mil millones de parámetros por tarea, lo que lo hace más eficiente.
  • Puede escribir sus propios scripts de ajuste para mejorar su comportamiento o aprender nuevas habilidades.

Entre líneas

Thinking Machines no afirma que Inkling sea el mejor modelo disponible. En sus materiales señala explícitamente que "no es el modelo más fuerte hoy, ni abierto ni cerrado". En pruebas, queda por detrás de Claude o GPT, pero compite con los modelos abiertos chinos.

Un detalle curioso: durante el entrenamiento, el modelo decidió por sí mismo eliminar las explicaciones en lenguaje natural de su razonamiento, considerándolas innecesarias. La empresa restableció esa funcionalidad.

Qué sigue

Inkling está disponible bajo licencia Apache 2.0, y Thinking Machines ofrece su plataforma Tinker para que desarrolladores lo ajusten. El modelo requiere hardware potente —al menos ocho aceleradores Nvidia B300— para funcionar a máxima precisión. La compañía también lanzó una versión cuantizada que necesita la mitad de GPUs.

El lanzamiento posiciona a Thinking Machines como un actor legítimo en la carrera de IA, compitiendo con los modelos abiertos chinos y ofreciendo una alternativa a los gigantes cerrados de Estados Unidos.