El estado de las cosas
Burnham declaró durante una visita a Barrow (Cumbria) que durante la llamada con Trump —que ocurrió hace poco más de una semana— indicó que sería “pragmático” respecto al Mar del Norte. “Hay un recurso allí. Cuando la gente está pasando apuros, no podemos ignorarlo”, dijo.
Sin embargo, el gobierno británico no ha aclarado si ese pragmatismo implica:
- Permitir más perforaciones en licencias existentes (los llamados “tie-backs”).
- Emitir nuevas licencias de exploración, algo que el manifiesto laborista de 2024 descartó explícitamente.
Entre líneas
Trump interpretó las palabras de Burnham como una promesa de “abrir” el Mar del Norte. En una sesión de preguntas en la Casa Blanca, el presidente dijo: “Si lo hace, será un país rico”.
Pero fuentes cercanas a Burnham indican que el primer ministro probablemente se limitará a lo ya permitido por el manifiesto: autorizar pequeños incrementos en pozos adyacentes a campos aprobados, sin nuevas concesiones. La ausencia de la frase “abrir” en el resumen oficial de la llamada refuerza esa versión.
Lo que dicen
- Ed Miliband, ahora ministro de Exteriores y anterior responsable de Energía, fue un firme defensor de la promesa electoral de no otorgar nuevas licencias. Su nuevo cargo sugiere que el gobierno busca mantener el perfil climático.
- Miatta Fahnbulleh, la nueva secretaria de Energía, afirmó que el petróleo y el gas forman “parte de la mezcla”, pero evitó comprometerse a ampliar las licencias.
- Zack Polanski, líder del Partido Verde, condenó las declaraciones de Burnham: “Permitir nuevas perforaciones empeorará la crisis climática, poniendo más vidas en riesgo”.
Lo que sigue
Burnham enfrenta presiones contrapuestas. Por un lado, Trump exige concesiones concretas; por otro, la militancia laborista y los grupos ecologistas vigilan cualquier desviación del manifiesto. La próxima decisión sobre licencias —o la ausencia de ella— definirá el rumbo de su gobierno en materia energética y su relación con Washington.