El panorama general

Trump se ubicará en el palco junto a la primera dama Melania Trump y otros líderes: el rey Felipe VI y el presidente Pedro Sánchez (España), la presidenta Claudia Sheinbaum (México) y el primer ministro Mark Carney (Canadá). El presidente argentino Javier Milei no asistió, alegando que se queda en su país “por cábala”.

Entre líneas

Trump aprovechó la previa para posicionarse en el centro del evento global. En una entrevista con Fox Sports, dijo:

  • “Es difícil apostar contra Messi” y evitó declarar un favorito explícito.
  • Elogió la asistencia de Messi a Lautaro Martínez en la semifinal ante Inglaterra.
  • Aseguró que le pidió a Infantino que Estados Unidos organice “inmediatamente” otro Mundial, calificando el torneo como “quizás el evento deportivo más exitoso de la historia”.

Lo que no se dice

Trump ya había generado controversia al gestionar, según admitió, la anulación de una tarjeta roja al jugador estadounidense Folarin Balogun antes de octavos de final, lo que provocó críticas sobre la equidad del torneo. Su presencia en la final busca capitalizar la masividad del fútbol en un año electoral legislativo en noviembre.

La reacción inmediata

Las ausencias notables incluyen a Milei, que prefirió la superstición, y las tensiones con España —Trump reprochó a Sánchez no apoyar la guerra contra Irán— no impidieron la asistencia de la delegación española. La relación de Trump con Infantino se ha fortalecido desde que entregó el trofeo del Mundial de Clubes al Chelsea en 2025, cuando el propio Infantino tuvo que invitarlo a bajar del escenario para las fotos oficiales.