Por qué importa
El vuelo marca la primera vez que un presidente estadounidense utiliza un avión de transporte ejecutivo donado por un país extranjero. La Casa Blanca aceptó el regalo para cubrir la falta de una aeronave moderna mientras Boeing completa los modelos personalizados VC-25B.
El estado de las cosas
El nuevo avión es más grande y rápido que el anterior. Estas son las principales diferencias con el VC-25A que operaba desde 1990:
- Tamaño: el nuevo mide 250 pies de largo (76 metros), contra 231 pies del anterior. Su envergadura es de 224 pies (68 metros).
- Diseño exterior: el tradicional azul celeste y blanco elegido por Jacqueline Kennedy fue reemplazado por un fuselaje inferior azul marino con franjas rojas y doradas, colores que Trump prefiere.
- Interior: alfombras de lujo, asientos reclinables totalmente horizontales, paneles de madera y el sello presidencial en los cinturones de seguridad.
- Origen: el avión fue construido en 2012 y antes lo usaba la familia real qatarí como transporte de lujo.
Entre líneas
Trump ordenó acelerar las adaptaciones del avión poco después de regresar a la Casa Blanca el año pasado. Eso limitó el alcance de las modificaciones previstas, pero permitió que la aeronave esté operativa durante la mayor parte del resto de su mandato.
El presidente defendió el diseño llamativo del aparato: “Puedes hacer dos cosas: puedes mantener un perfil bajo o puedes mostrarlo”, dijo a la prensa. También agradeció el regalo de Qatar, país al que describió como “un país que nos ha tratado muy bien”.
Lo que cambia
El nuevo Air Force One servirá de forma interina hasta que los aviones presidenciales encargados a Boeing estén listos, como mínimo en 2028. Esto significa que Trump usará esta aeronave durante al menos dos años más, mientras el programa oficial sigue acumulando demoras.