El trasfondo

Trump tenía previsto firmar una orden más amplia el 21 de mayo, pero la canceló tras presiones de la industria tecnológica. El presidente dijo entonces que no quería “estorbar” a las empresas frente a China.

  • El borrador original daba al gobierno hasta 90 días para revisar los modelos.
  • La versión final redujo ese plazo a 30 días.
  • Empresas como Google, Microsoft y xAI ya habían aceptado revisiones voluntarias previas.

Qué cambia

La orden establece que la revisión es voluntaria y explícitamente prohíbe interpretarla como un sistema de licencias obligatorias. También instruye a varias agencias federales a:

  • Desarrollar parámetros para evaluar capacidades cibernéticas de los modelos.
  • Crear un centro de intercambio de información sobre vulnerabilidades de IA.
  • Priorizar el enjuiciamiento penal de delitos informáticos asistidos por IA.

Lo que no se dice

La orden no exige que las empresas compartan sus modelos. Queda a discreción de cada compañía decidir si participa. Quienes lo hagan recibirán protecciones de confidencialidad.

El texto reconoce que la industria estadounidense de IA ha prosperado “porque nos negamos a sofocar esta innovación con regulaciones excesivamente gravosas”.

La reacción

Grupos de la sociedad civil como el Center for Democracy and Technology señalaron que la idea de probar modelos antes de su difusión tiene sentido, especialmente para proteger infraestructura crítica. Pero calificaron el proceso como “opaco” y pidieron mayor transparencia.

OpenAI y Anthropic ya habían acordado revisiones voluntarias con el gobierno de Joe Biden en 2024, como parte de su impulso a salvaguardas de seguridad.

Lo que viene después

La orden fija plazos para que las agencias elaboren el marco de revisión. No está claro cuántas empresas optarán por participar voluntariamente ni cómo se aplicarán las protecciones de confidencialidad.