Trump llega tarde al G7 y se declara "el jefe"
El trasfondo
- Trump fue de los últimos en llegar a la sala del Hotel Royal de Évian, donde los líderes ya esperaban sentados.
- Al entrar, dijo con semblante serio pero en tono irónico: "Hola, soy el jefe", y luego se quejó del calor.
- Minutos después, cuando las cámaras aún grababan, preguntó a la prensa si querían quedarse en la reunión, mientras era acompañada a la salida.
Macron se mantuvo en segundo plano durante la cumbre y cedió el protagonismo a Trump, a quien trató "a cuerpo de rey". La cena final en Versalles celebró los 250 años de la independencia de Estados Unidos, con un comentario del mandatario estadounidense sobre que el palacio "no es pan de oro, sino oro de verdad".
Entre líneas
Trump no solo bromeó sobre su rol: su presencia dominó la cumbre. El canciller alemán, Friedrich Merz, le regaló una camiseta de la selección alemana con el número 47 y la inscripción "TRUMP". En la conferencia de prensa final, el presidente estadounidense apareció como el gran ganador, al subirse al carro de la paz en Ucrania y al acuerdo con Irán.
Macron, por su parte, evitó competir por la atención y aseguró que la cumbre sirvió para "enmendar las relaciones trasatlánticas". El tono de Trump, sin embargo, dejó claro quién marcó el ritmo del encuentro.
Lo que cambia
La cumbre de Évian no resolvió las diferencias comerciales ni los desacuerdos sobre el clima, pero logró un clima de cordialidad que no se veía en citas previas. Trump se mostró cómodo, y la metáfora del "jefe" resume su capacidad para imponer su agenda incluso en una reunión multilateral donde, en teoría, todos los líderes tienen el mismo peso.