El trasfondo

  • El informe de 162 páginas titulado Salvando la historia de Estados Unidos acusa al museo de impulsar una narrativa "divisoria" y "marxista".
  • Días antes, la directora del museo, Anthea Hartig, enfrentó dos audiencias en el Congreso donde legisladores republicanos la interrogaron sobre lo que llamaron una "ideología woke" en las exhibiciones.
  • En marzo de 2025, Trump ya había firmado un decreto para restringir fondos federales a programas que promueven "narrativas divisorias".

Lo que dice la orden

  • La orden exige que los carteles temporales informen sobre el informe de la Casa Blanca y dirijan al público hacia "recursos con información precisa sobre la historia de EE.UU."
  • También pide crear una muestra temporal que corrija los contenidos que Trump considera erróneos.
  • El secretario del Interior, Doug Burgum, debe coordinar la instalación con el Servicio de Parques Nacionales.

Las voces discordantes

Hartig defendió el trabajo del museo durante las audiencias: "Cuando los historiadores hablan de replantear una narrativa tradicional, no significa borrarla. Significa agregar las pruebas, las voces y los objetos que relatos anteriores omitieron". La demócrata Melanie Stansbury calificó la ofensiva como un "esfuerzo sin precedentes para interferir en cómo se cuenta la historia estadounidense".

Entre líneas

El Smithsonian opera fuera del poder ejecutivo: su director responde ante una Junta de Regentes, no ante la Casa Blanca. Al apuntar a las aceras del parque nacional, Trump sortea esa independencia institucional sin modificar el contenido del museo. No hay un cronograma oficial para la instalación de los carteles.