Por qué importa
El proyecto de Infantino, llamado FIFA Forward Enterprise (FFE), busca crear una filial comercial valorada en 20.000 millones de dólares y vender hasta un 20% a inversores privados. La UEFA considera que el Mundial no puede tratarse como un "producto de inversión" y que el fútbol perdería su esencia si pasa a manos de accionistas externos. El rechazo de Europa y Norteamérica —que incluye a los tres anfitriones del Mundial 2026— debilita seriamente la viabilidad del plan.
El estado de las cosas
- UEFA: boicot total a torneos FIFA mientras la propuesta esté vigente. Incluye el Mundial y el Mundial de Clubes.
- Concacaf: rechazo unánime, pide suspender el proceso y mayor transparencia. No amenaza con boicot, pero exige revisión de gobernanza.
- Conmebol y AFC (Asia): aún no se pronuncian formalmente; sus votos serán decisivos.
- Plazo: Infantino fijó el 19 de septiembre como fecha límite para que las 211 federaciones voten. Quienes respalden el plan recibirían hasta 40 millones de dólares; los que se opongan, mucho menos.
Entre líneas
La amenaza de boicot europeo es un movimiento de fuerza sin precedentes. Sin las selecciones de UEFA —incluida la campeona mundial España—, cualquier Mundial perdería su principal atractivo deportivo y comercial. Además, el plazo artificialmente corto y la falta de consulta previa han sido los puntos más criticados. Concacaf, por su parte, cuestionó por qué se necesita capital privado tras el Mundial más rentable de la historia.
Qué sigue
La atención se centra ahora en Conmebol y las federaciones de Asia y África. Para que el plan se apruebe necesita al menos 106 votos a favor. Con 96 en contra (UEFA + Concacaf), Infantino debe asegurarse el apoyo de las confederaciones restantes. También pesa la presión política: la Unión Europea y gobiernos como el británico ya se opusieron públicamente. Si la UEFA sostiene su boicot y otras regiones se suman al rechazo, el proyecto quedaría bloqueado antes de la votación de septiembre.