Por qué importa
El plan supone un cambio radical en la estructura financiera del fútbol internacional. Hasta ahora, los ingresos del Mundial se gestionaban internamente dentro de la FIFA. Abrirlos a capital privado —con inversores como Joshua Kushner, vinculado al círculo de Donald Trump— genera dudas sobre independencia y transparencia.
- La UEFA calificó la iniciativa como "cruzar una línea que nunca se debería cruzar".
- La Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) dijeron que se enteraron del proyecto por la prensa, sin consulta previa.
- La Premier League y las Ligas Europeas rechazaron la propuesta por considerar que el Mundial "no es un activo de capital privado".
Entre líneas
La FIFA condicionó el acceso a fondos de desarrollo al apoyo a la FFE. Según publicó The Times, las federaciones que respalden el plan recibirían hasta 53 millones de dólares; las que no, apenas una fracción de un fondo total de 2.700 millones. La UEFA denunció que este ultimátum "lo dice todo sobre el plan".
Además, Infantino habría amenazado con reducir la financiación a quienes se opongan, creando un sistema de dos velocidades. La UEFA respondió que la FIFA "no puede seguir utilizando nuestro deporte para enriquecerse a sí misma y a sus amigos".
Las voces discordantes
Varios actores se sumaron al rechazo:
- Concacaf: lamentó no haber sido informada directamente y pidió mayor transparencia.
- Federación Inglesa (FA): expresó su "profunda preocupación" por la falta de gobernanza.
- Presidente de la Federación Francesa, Philippe Diallo: dijo que el proyecto genera "muchas interrogaciones" sin que las federaciones hayan participado.
- Comisario europeo de Deportes, Glenn Micallef: pidió "sacar las manos del fútbol".
- Ex presidente de la FIFA, Sepp Blatter: criticó el vínculo entre Infantino y Trump.
Qué sigue
La UEFA convocó una reunión de emergencia para discutir posibles medidas, que podrían incluir un boicot a futuros Mundiales. El Consejo de la FIFA debe aprobar la creación de la FFE, pero el rechazo frontal de varias confederaciones anticipa un largo debate. Mientras tanto, las federaciones tienen hasta el 19 de septiembre para decidir si aceptan los términos.