Por qué importa

El telescopio Lovell y e-MERLIN han sido herramientas fundamentales para la radioastronomía mundial durante casi siete décadas. Su posible cierre debilita la capacidad del Reino Unido para realizar investigaciones de frontera y reduce su influencia en colaboraciones internacionales. La decisión también afecta la formación de nuevos científicos y la reputación del país como sede para la innovación.

El panorama general

La reducción del presupuesto PPAN ha obligado a UKRI a priorizar inversiones, dejando fuera a varias instalaciones:

  • Telescopio Lovell y red e-MERLIN: sin fondos públicos a partir de 2028.
  • James Clerk Maxwell Telescope en Hawái: se retira la financiación futura del Reino Unido.
  • Red BiSON (Birmingham Solar Oscillations Network): recibirá solo el 60% del presupuesto previsto.

El recorte total del 2,7% en cuatro años equivale a una disminución real mayor si se consideran los aumentos de costes operativos.

Lo que dicen

Figuras del ámbito científico han reaccionado con alarma:

  • Brian Cox, profesor de física de partículas, calificó los recortes como "devastadores e irreversibles".
  • Paul Howarth, presidente del Instituto de Física, pidió al primer ministro Andy Burnham que revise "este conjunto de decisiones ruinoso".
  • Jim Wild, presidente de la Real Sociedad Astronómica, afirmó que descartar observatorios únicos amenaza el futuro científico y la inspiración de próximas generaciones.

Qué sigue

La Universidad de Mánchester, que opera e-MERLIN, busca fuentes alternativas de financiación de empresas, gobiernos o fundaciones benéficas. Si no las encuentra, el telescopio Lovell dejará de funcionar como instalación científica activa. Macclesfield MP Tim Roca señaló que la financiación actual llega hasta 2028, pero impulsará una defensa del observatorio ante el gobierno.