El trasfondo
La tensión comenzó cuando Milei llamó "ladrón" y "corrupto" a Lula durante un acto de campaña en San Pablo. Brasil llamó a consultas a su embajador en Argentina, quien aún no ha regresado. El domingo pasado Milei repitió las acusaciones y profundizó el enfrentamiento.
La postura de Uruguay
Lubetkin fue claro al descartar una mediación directa del presidente Yamandú Orsi. Lo definió como un "diálogo entre brasileños y argentinos" que no involucra a Uruguay. En su lugar, el canciller instó a:
- Bajar las tensiones con "lógica de Estado y de Presidencia".
- Enfocarse en las negociaciones externas del Mercosur, no en los choques internos.
- Evitar que el conflicto afecte el avance comercial del bloque.
Lo que está en juego
El Mercosur atraviesa un momento crucial. Desde mayo rige el acuerdo comercial con la Unión Europea, y están en curso diálogos con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) y mercados asiáticos. Lubetkin advirtió que "cualquier elemento de tensionamiento no ayuda para nada" y dificulta la inserción internacional del bloque.
Lo que no se dice
La ausencia de mediación uruguaya deja a Argentina y Brasil sin un canal regional que facilite el diálogo. Ambos países mantienen a sus embajadores en sus capitales, lo que sugiere que la crisis podría prolongarse y afectar la próxima cumbre del Mercosur.