Por qué importa
Uruguay necesita trabajadores migrantes y busca mantener una relación favorable con Washington, incluso cuando su gobierno (Frente Amplio, de izquierda) no comparte la línea ideológica de Trump. El país ya tiene una comunidad cubana significativa: solo en 2025 recibió 24.000 solicitantes de asilo de origen cubano.
El estado de las cosas
- No hay acuerdo cerrado. Sánchez aclaró que las conversaciones son preliminares y que Uruguay evalúa condiciones, como los antecedentes penales de los deportados.
- El plan estadounidense busca que Uruguay regularice a los cubanos para que puedan trabajar y acceder a servicios sociales, reduciendo así el riesgo de que intenten regresar a Estados Unidos.
- La contraparte es el secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, quien ha señalado la necesidad de frenar una posible "migración masiva" desde la isla.
Entre líneas
Las negociaciones revelan una paradoja: mientras Estados Unidos presiona económicamente a Cuba —bloqueando envíos de petróleo—, busca países dispuestos a acoger a quienes huyen de esa misma crisis. Sánchez calificó la política de deportaciones de Trump como "discriminatoria" y afirmó que Uruguay no la comparte, aunque mantiene el diálogo abierto.
Lo que dicen
- Alejandro Sánchez: "Uruguay siempre ha sido un país abierto a la inmigración. El tema es la forma que tiene Estados Unidos de deportar, son temas delicados en la conversación bilateral."
- Marco Rubio: "Nos mantenemos firmes en nuestro compromiso de poner fin a la inmigración ilegal y masiva, y reforzar la seguridad fronteriza."
Qué sigue
Las próximas semanas definirán si Uruguay acepta términos concretos. De lograrse, el acuerdo podría sentar un precedente para otros países sudamericanos y cambiar el mapa de destinos de deportados cubanos en la región.