Por qué importa
La apertura petrolera rompe con décadas de control estatal ejercido por PDVSA, que se deterioró por mala gestión y corrupción. Ahora, el sector privado podrá participar en:
- Extracción y refinación de crudo y gas.
- Comercialización y distribución de combustibles.
- Operaciones en yacimientos contaminados o en alta mar.
El reglamento establece una tributación diferenciada según el perfil de riesgo de cada activo, lo que busca hacer atractivas las inversiones en zonas de difícil acceso.
El trasfondo
PDVSA ya había cedido control administrativo de producción a Chevron y otras empresas desde 2022. Sin embargo, las nuevas normas amplían ese margen al incluir refinación y venta, antes reservadas al Estado.
La reforma está vinculada a una ley petrolera aprobada en enero, al inicio de la administración interina de Delcy Rodríguez, respaldada por Estados Unidos. Los terremotos del mes pasado aumentaron la urgencia de reactivar la industria para generar ingresos y estabilidad.
Lo que cambia
El gobierno espera que las reglas claras atraigan capitales nacionales e internacionales, posicionando a Venezuela como "actor clave" en el mercado energético global.
- Se elimina la mención legal a PDVSA como operador exclusivo.
- Se permite la participación privada en toda la cadena de valor.
- Se busca mayor seguridad jurídica para inversionistas.
La medida representa un giro significativo en la política petrolera venezolana, aunque su éxito dependerá de la capacidad de atraer inversiones en un contexto de sanciones y daños por los terremotos.