El trasfondo
Hearn fue arrestado en junio tras detenerse en su bicicleta junto a la piscina y tocar un material recién instalado. La fiscal Jeanine Pirro lo acusó de causar daños por más de $1.000 y un gran jurado lo imputó por un delito grave.
Sin embargo, el viernes pasado la fiscalía retiró los cargos luego de recibir documentos del Departamento del Interior que mostraban que el revestimiento ya fallaba por una instalación apresurada. Pirro atribuyó el daño a un contratista y a "la prisa por terminar el proyecto" antes de las celebraciones del 4 de julio, según ordenó Trump.
Lo que no se dice
Los abogados de Hearn sostienen que la fiscalía sabía o debía saber desde semanas antes que el caso era insostenible. Señalan que:
- El mal estado de la piscina era "visible" y estaba documentado en fotos, videos y reportes públicos.
- El gobierno "desestimó evidencia disponible" sobre las fallas previas.
- La "carrera por acusar" a Hearn reflejó la misma urgencia que causó los daños originales.
"Desde el principio, la evidencia mostraba que el señor Hearn no causó el daño", escribió su defensa.
La reacción inmediata
Trump criticó públicamente a Pirro, diciendo que "se dobló como un paraguas" y que "todo el mundo vio el vandalismo". La Casa Blanca dijo que el presidente no sabía de antemano que se retirarían los cargos.
Pirro, amiga y defensora de Trump desde hace décadas, visitó la Casa Blanca horas después con una caja de evidencias. El historiador Douglas Brinkley dijo que el presidente "intimida a los empleados para que piensen en grupo".
Qué sigue
La jueza debe decidir si el archivo es definitivo o si el gobierno podría reabrir el caso. Los abogados de Hearn piden que se cierre la posibilidad de que la administración "resucite" la acusación. El caso también incluye a tres personas más acusadas por incidentes similares, cuyos cargos menores también fueron retirados.