El panorama general
Desde que Pashinyan llegó al poder en 2018, impulsó reformas democráticas con apoyo europeo. Pero la pérdida de Nagorno-Karabaj en 2023 —con la pasividad rusa— fracturó la confianza en Moscú como garante de seguridad. Ahora Armenia busca un socio alternativo.
Rusia respondió con restricciones comerciales y amenazas veladas. En las dos semanas previas a las elecciones, prohibió exportaciones armenias de flores, agua mineral, coñac, verduras y frutas. Putin dijo que la crisis ucraniana "comenzó con los esfuerzos por avanzar hacia la adhesión a la UE".
Entre líneas
Pashinyan votó y declaró que "la UE es nuestro principal socio en reformas democráticas". Pero también aseguró que no hay tensiones con Moscú y que las relaciones son "institucionales y basadas en respeto mutuo". Ese doble discurso refleja el difícil equilibrio entre el giro europeo y la dependencia energética y económica rusa.
- Encuestas del Instituto Republicano Internacional dan a Pashinyan un 32% de apoyo, frente al 11% del partido opositor Strong Armenia.
- Alrededor del 40% de los votantes dice no confiar en ninguna opción política.
- Strong Armenia, del multimillonario ruso-armenio Samvel Karapetyan, quiere mantener la alianza con Rusia.
Lo que sabemos (y lo que no)
Un día antes del voto, la policía emitió seis órdenes de arresto contra miembros de Strong Armenia por presunta compra de votos. Karapetyan está bajo arresto domiciliario por cargos de incitación al derrocamiento del gobierno, que rechaza como motivación política.
La Comisión Electoral Central confirmó que el partido puede participar. Se desconoce si estas detenciones afectarán el resultado.
Qué sigue
Si Pashinyan gana pero no obtiene mayoría absoluta, necesitará coaliciones para gobernar. Su baja popularidad —de 54% en 2021 a 30% hoy— limita su margen. La UE ya prometió contrarrestar la presión rusa. La votación define el rumbo de un país pequeño atrapado entre dos bloques.