El panorama general
La economía chilena enfrenta un cóctel de riesgos en el frente externo e interno. Mientras la inflación comienza a converger hacia la meta del 3%, la actividad se contrajo 0,5% en el primer trimestre del año, peor de lo esperado. El mercado laboral se deteriora: el desempleo sube y la creación de empleo es débil.
A esto se suma una inversión más frágil y un consumo de hogares que pierde impulso. El Banco Central proyecta un mayor empuje del gasto público para compensar, pero reconoce que los fundamentos del consumo privado se han debilitado.
Entre líneas
El mensaje del organismo combina dos señales que hasta hace meses parecían contradictorias:
- Inflación: el IPC anual bajó a 3,9% en mayo (desde 4% en abril). La inflación subyacente se mantiene en 3,2%. Las expectativas a dos años están en 3%.
- Actividad: la economía se contrajo por factores de oferta transitorios, pero el Banco Central admite que varios determinantes del consumo "han tenido un comportamiento menos favorable".
El Banco Central dejó claro que la política monetaria se evaluará "reunión a reunión". No hay guía futura. La prioridad sigue siendo que la inflación proyectada llegue a 3% en dos años.
Lo que cambia
El cese al fuego en Medio Oriente provocó una caída del petróleo y una reacción positiva en los mercados financieros, incluido Chile (bolsas al alza, dólar global a la baja). Pero el Banco Central enfatiza que el desarrollo del conflicto ha tenido "constantes vaivenes", por lo que no da por terminado el riesgo.
En el plano local, el informe de Política Monetaria (IPoM) se actualiza este miércoles en el Congreso. Allí se conocerán las nuevas proyecciones de crecimiento e inflación, que probablemente incorporarán un panorama más débil para la actividad y un equilibrio incierto para los precios.
En el largo plazo
El Banco Central de Europa y el de Japón ya comenzaron a subir sus tasas, reflejando que la inflación global no cede del todo. Chile, en cambio, mantiene una pausa prolongada. La señal del Consejo es que no bajará la guardia hasta tener certezas tanto sobre la geopolítica como sobre la recuperación interna. La pregunta abierta es cuánto aguantará la economía sin un estímulo monetario adicional.