El bono del Tesoro a 30 años alcanza máximos de 2002
El rendimiento del Treasury estadounidense a 30 años llegó a cerca del 5,64%, su nivel más alto desde 2002, mientras persistía la presión sobre la deuda.
El título a diez años alcanzó el 5,304% el miércoles y terminó septiembre alrededor del 5,29%, tras subir unos 87 puntos básicos durante el trimestre.
El repunte se mantuvo pese a que la inflación de agosto fue menor de lo previsto; los inversores también sopesaban la incertidumbre sobre la política de la Reserva Federal.
¿Qué mostraron los datos de inflación?
El índice PCE, medida de inflación preferida por la Fed, subió 0,3% mensual en agosto y avanzó 3,4% interanual, frente al 3,7% que anticipaban los economistas.
El PCE subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentó 0,2% mensual y quedó en 3% anual; ambos registros fueron inferiores a las previsiones.
La reacción inicial llevó el rendimiento a diez años de 5,234% a unos 5,203%, pero luego el indicador volvió a subir durante la sesión.
¿Qué mantiene la presión sobre los bonos?
Los analistas citaron las expectativas de tasas altas de la Fed, el endeudamiento público y la preocupación por la inflación, incluidos los posibles efectos de mayores precios de la energía.
El Treasury a diez años sirve de referencia para hipotecas y préstamos empresariales; rendimientos superiores al 5% también llevan a los inversores a reconsiderar activos de mayor riesgo.
La evolución del empleo podía influir en las expectativas: el informe de septiembre estaba previsto para más adelante esa semana, aunque las fuentes no detallan aquí su resultado.