Por qué importa
Boric no solo cuestionó a la derecha, sino que puso el foco en la autocrítica de la izquierda. Su mensaje apunta a un debate recurrente: ¿cómo entender el respaldo popular a opciones que la izquierda considera peligrosas? Al rechazar la idea de que esos votantes son ignorantes, el expresidente intenta abrir una vía distinta, basada en “traer esperanza” en lugar de predicciones apocalípticas.
- El contexto chileno: en las elecciones de diciembre de 2025, la derecha ganó la presidencia con Evelyn Matthei (luego reemplazada por Kast tras su renuncia). Boric dejó el cargo con baja aprobación.
- El contexto global: Trump volvió a la Casa Blanca en 2025, el Brexit ya lleva años consolidado y la derecha avanza en Argentina, Francia y otros países.
Entre líneas
Boric evitó profundizar en por qué la izquierda perdió sintonía con esos votantes, más allá de señalar su tono despectivo. Su crítica implícita apunta a una élite progresista que, según él, se desconectó de las preocupaciones cotidianas. Sin embargo, no mencionó errores concretos de su propio gobierno —como la gestión de la seguridad o la economía— que también pudieron alejar a sectores populares.
El estado de las cosas
La gira europea de Boric incluye actividades en Alemania, Barcelona y Londres. En paralelo, ha dejado abierta la posibilidad de repostular a la presidencia en 2030, aunque con matices. Su participación en el Hay Festival —un foro de élite intelectual— contrasta con el llamado a conectar con votantes de a pie, pero refuerza su intención de mantenerse como figura de referencia en el debate internacional.
Lo que dicen
Parte de su intervención se conoció a través de redes sociales. No hay registro completo, pero los fragmentos disponibles muestran un tono conciliador hacia los votantes de derecha y una crítica directa a Trump, a quien acusó de “dinamitar el orden mundial posterior a la Segunda Guerra Mundial”. Aun así, Boric pidió no añorar ese orden, porque “el mundo de 1945 no es el de hoy”.
La imagen completa
Las declaraciones de Boric no son un giro sorpresivo: durante su mandato ya había ensayado discursos similares, aunque con menos repercusión. Lo relevante ahora es que, fuera del cargo, puede hablar con menos ataduras. La pregunta que queda abierta es si su llamado será escuchado por una izquierda que, en Chile y en otras partes, sigue sin encontrar un relato que compita con el de sus adversarios.