El panorama general
La disputa se inscribe en una escalada proteccionista de la administración Trump, que vinculó aranceles a derechos laborales. Lula calificó la decisión de “manipulación” y recordó que Brasil ha ratificado 66 convenios de la OIT, frente a solo diez de Estados Unidos.
Los números que importan
El plan de ayuda incluye créditos y subsidios para las industrias más golpeadas:
- Acero y derivados
- Madera y muebles
- Textiles y confecciones
- Fertilizantes
También contempla apoyo a sectores perjudicados por la guerra en Oriente Próximo. El monto total equivale a 18.500 millones de reales.
Entre líneas
Lula no se limitó a rechazar la medida: anunció que Brasil buscará nuevos compradores en otros países y que está “aprendiendo otros idiomas y familiarizándose con otras monedas”. La frase “no hay mal que por bien no venga” refleja una estrategia de convertir el arancel en un impulso para diversificar exportaciones, más que un golpe a la economía.
Qué sigue
Brasil activará los mecanismos previstos en su Ley de Reciprocidad, que permite represalias comerciales. Paralelamente, el gobierno intensificará negociaciones con socios del Mercosur, la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio, cuyos acuerdos ya incluyen cláusulas contra el trabajo forzoso.