Por qué importa
Milei calificó a Lula de “prisionero”, “ladrón” y “basura socialista” en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. También llamó “basura calva” al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. Brasil considera que un mandatario extranjero agredió en su propio territorio al jefe de Estado y a una autoridad judicial, un hecho sin precedentes en la relación bilateral.
El estado de las cosas
La crisis escaló en tres días:
- Sábado: Milei pronunció los insultos en São Paulo y apoyó a Flávio Bolsonaro.
- Domingo: Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y luego convocó al embajador argentino Raimondi a Itamaraty. El canciller Mauro Vieira le transmitió la repulsa oficial y pidió explicaciones.
- Lunes: Vieira se reunió por separado con Raimondi y con Bitelli (quien regresó a Brasilia). El encuentro duró 40 minutos y no produjo una solución. El ministro de Hacienda brasileño, Dario Durigan, llamó “payaso” a Milei.
Entre líneas
Milei redobló sus ataques el domingo al acusar al gobierno de Brasil de financiar una “campaña antiargentina”, sin aportar pruebas. La acusación apunta a desviar el foco del conflicto y a reforzar su narrativa de victimización ante su electorado local. Brasil, por su parte, busca dejar en claro que no tolerará injerencias ni agravios a sus instituciones.
Qué sigue
El canciller Vieira viajará a Lima para la asunción de Keiko Fujimori, pero acordó con Bitelli reunirse de nuevo a su regreso. No se descarta que Lula reciba personalmente al embajador brasileño. Mientras tanto, la relación entre ambos gobiernos sigue en un punto muerto, sin señales de una disculpa ni de una desescalada inmediata.