Lo que está en juego
Dormir es esencial para la salud física y mental, pero el calor nocturno lo interrumpe con mayor frecuencia. Las noches tropicales (cuando la temperatura no baja de 20°C) son cada vez más comunes, y eso se traduce en menos descanso para millones de personas.
Los números que importan
A continuación, las cifras clave del estudio para el período 2020-2025:
- Global: 56 horas perdidas por persona al año (equivalente a casi siete noches completas).
- América Latina: hasta 93 horas al año, de las cuales hasta 6 se atribuyen directamente al cambio climático.
- Ciudades más afectadas: Barranquilla (Colombia) y Acapulco (México), con 93 horas anuales.
- Buenos Aires: 44 horas perdidas al año, 4 de ellas por cambio climático.
- Europa del sur: Nápoles (Italia) lidera con 51 horas, seguida de Atenas (45), Valencia (42), Lisboa y Marsella (40).
- Europa del norte: Edimburgo (21 horas), Estocolmo y Helsinki (20), Oslo (18).
El panorama general
El estudio analizó 1.338 ciudades y encontró que el impacto del calor en el sueño se ha intensificado desde los años 70. En una ciudad promedio de 500.000 habitantes, la pérdida anual pasó de 46 horas en los años 70 a 50 horas en la década de 2010, y subió a 56 entre 2020 y 2025. El cambio climático representa una porción cada vez mayor de esas horas perdidas.
Entre líneas
Incluso ciudades de clima templado muestran efectos medibles. Buenos Aires, con 44 horas anuales, es un ejemplo de que ninguna región queda fuera del problema. La investigadora Rita Issa (Tyndall Center) señaló que el sueño suele ser una de las primeras cosas afectadas durante olas de calor, especialmente cuando las temperaturas se mantienen altas durante la noche.
Qué sigue
El estudio no ofrece proyecciones, pero sugiere que la tendencia continuará si las noches cálidas se vuelven más frecuentes. Para las ciudades, esto implica repensar infraestructura (viviendas, ventilación, espacios públicos) y políticas de salud que mitiguen el impacto del calor nocturno en la población.