Los detalles
Ahmadi publicó el 11 de diciembre de 2024 un video de 27 minutos desde el caravasar de Deir Gachin, en Qom. En la grabación aparece con un vestido negro de hombros descubiertos, sin velo, cantando canciones acompañada de cuatro músicos. La presentación no tuvo público.
Las sanciones incluyen:
- 74 latigazos de carácter correctivo para ella y sus ocho compañeros
- Prohibición de salir de Irán por dos años
- Inhabilitación para ejercer actividades artísticas por dos años
El tribunal acusó al grupo de "atentar contra la moral pública mediante la producción y difusión de contenidos obscenos y contrarios a la ética en el entorno virtual".
Por qué importa
La condena se conoce poco después de que Irán y Estados Unidos firmaran un memorando para poner fin a la guerra iniciada en febrero de 2026. Ese acuerdo no menciona derechos humanos ni la situación de presos políticos. Para activistas, el castigo a Ahmadi revela la distancia entre la propaganda del régimen y la realidad de la represión.
Lo que dicen
Bahar Ghandehari, directora de incidencia del Centro para los Derechos Humanos en Irán (con sede en EE.UU.), señaló que la sentencia "es otro recordatorio de que las condiciones de derechos humanos en Irán no han cambiado, a pesar de la propaganda bélica del régimen para mejorar su imagen".
Por su parte, el abogado Moein Khazaeli sostuvo que "cantar, interpretar música o producir obras musicales de mujeres no están criminalizados bajo la ley penal iraní", por lo que calificar esas actividades como "contenido obsceno" no tiene base legal.
En el largo plazo
El caso de Ahmadi no es aislado. En 2022, la cantante ya enfrentó una denuncia por publicar la canción De la sangre de la juventud de la patria durante las protestas por la muerte de Mahsa Amini. Su nuevo desafío –un concierto sin velo, sin público y transmitido por internet– la coloca nuevamente en el centro del conflicto entre las restricciones culturales iraníes y la resistencia de las artistas mujeres.