Por qué importa
Los fondos se reparten entre tres plataformas tecnológicas distintas para maximizar las opciones de éxito, ya que ninguna ha sido probada en humanos contra el Bundibugyo:
- Moderna recibe hasta 50 millones de dólares para su vacuna de ARN mensajero, la misma tecnología usada contra la COVID-19.
- Universidad de Oxford y el Instituto Serum de India obtienen 8,6 millones para su candidato basado en adenovirus.
- IAVI (Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el Sida) recibe 3,2 millones para una versión modificada de la vacuna Ervebo, que protege contra la cepa Zaire.
Ninguna de estas vacunas ha superado aún los ensayos preclínicos. “Nadie sabe cuál va a funcionar”, reconoció el jefe de CEPI, Richard Hatchett.
El estado de las cosas
Hasta el viernes, la Organización Mundial de la Salud reportaba 1.041 casos (135 confirmados) y 241 muertes. Nueve casos confirmados aparecieron en Uganda, lo que indica una transmisión transfronteriza. Médicos Sin Fronteras calificó la situación como “profundamente alarmante” por la rapidez con la que se acumulan los casos en una región con movilidad poblacional y necesidades humanitarias.
No existen actualmente ensayos clínicos en curso para un inmunizante contra el Bundibugyo. Los dos fármacos aprobados contra el ébola (Ervebo y Zabdeno/Mvabea) solo funcionan contra la cepa Zaire.
Lo que viene después
CEPI financiará pruebas preclínicas y ensayos de fase 1 para los tres candidatos. El objetivo es tener una vacuna lista para uso en emergencias lo antes posible, pero el proceso normalmente toma meses o años. Gavi, la Alianza para las Vacunas, aporta 50 millones de dólares adicionales para apoyar la respuesta al brote, de los cuales 40 millones se destinan específicamente al desarrollo de estas inmunizaciones.
Mientras tanto, la epidemia sigue activa y los equipos de salud en el terreno enfrentan dificultades de acceso por la inseguridad y la falta de infraestructura.