El trasfondo
China realizó su última prueba de misil en el Pacífico hace dos años (2024), cuando lanzó un misil balístico intercontinental. Según el diario South China Morning Post, esta es la primera vez desde 1982 que Pekín dispara un misil desde un submarino, y la primera desde un sumergible de propulsión nuclear.
El gobierno chino afirmó que el lanzamiento formaba parte de su entrenamiento anual rutinario, cumplió con el derecho internacional y no estaba dirigido contra ningún país. No reveló el tipo de misil, la clase del submarino ni la trayectoria exacta.
Lo que dicen
Los países vecinos reaccionaron con preocupación:
- Australia: La ministra de Exteriores, Penny Wong, calificó la prueba de "desestabilizadora" y señaló que ocurre en un contexto de rápido rearme militar chino con falta de transparencia.
- Nueva Zelanda: El canciller Winston Peters afirmó que China informó con solo horas de antelación y que la prueba viola el espíritu de la zona desnuclearizada.
- Japón: Exigió que China reconsiderara el lanzamiento y mantiene máxima vigilancia ante el riesgo de que el misil atraviese su espacio aéreo.
Entre líneas
La escasez de detalles técnicos refuerza la lectura estratégica del ensayo. Al lanzar desde un submarino nuclear, China demuestra capacidad de mantener plataformas ocultas en el mar, lo que aumenta su disuasión nuclear. Además, la prueba ocurrió el mismo día en que Australia y Fiyi firmaron un tratado de defensa mutua, un movimiento diseñado para frenar la influencia china en la región.
Lo que viene después
Los gobiernos de la región han pedido mayor transparencia a Pekín. Japón y Australia continuarán monitoreando las actividades militares chinas, mientras que Taiwán condenó el ensayo y anunció que reforzará sus capacidades defensivas. China, por su parte, instó a la comunidad internacional a no "sobreinterpretar" el lanzamiento.