Por qué importa
El proyecto afecta directamente a dos comunas con historial ambiental sensible. Concón y Puchuncaví forman parte de la zona de sacrificio de Quintero-Puchuncaví, donde la población ya ha vivido episodios de contaminación. La decisión sobre dónde tratar los residuos industriales tiene implicancias para la salud pública y la convivencia entre municipios.
El estado de las cosas
- La planta procesaría 30 toneladas diarias de jibia durante 15 días al mes.
- Generaría 54,9 m³ de residuos líquidos por día.
- Se necesitarían 6 camiones de 10 m³ para transportar los desechos hasta Concón.
- La Seremi de Salud clasificó la actividad como "Molesta".
- Esval exige que las descargas no generen gases ni olores, pero Concón cuestiona que la empresa pueda garantizarlo.
Lo que dicen
El municipio de Concón rechaza el proyecto de forma categórica. El alcalde Ramírez sostiene que la comuna no tiene capacidad para recibir esos residuos y que Esval no ha demostrado controles suficientes para evitar malos olores o filtraciones.
Aguas Pacífico, impulsora del proyecto, asegura que la planta es de la Federación de Pescadores Bahía Narau y que opera sin emisiones atmosféricas, solo con energía eléctrica y sin cocción. Afirma que las aguas de lavado se almacenan temporalmente y son retiradas por camiones autorizados, con un máximo de seis viajes diarios.
El diputado Jorge Brito (FA) destaca la importancia de la planta para los pescadores artesanales, que reclaman falta de puntos de venta a precios justos. Propone un convenio de colaboración entre comunas en lugar de enfrentamientos.
Qué sigue
Los pescadores de la Federación Bahía Narau esperan la autorización de la Dirección de Obras Municipales de Puchuncaví para construir. El proyecto reingresó sus antecedentes para responder observaciones técnicas y está a la espera del permiso de edificación. Mientras tanto, la oposición de Concón podría retrasar o modificar el plan de transporte de residuos.