El trasfondo
Berset señaló dos casos concretos que, según él, amenazan la credibilidad del torneo:
- La sanción suspendida a Balogun: la FIFA anuló una suspensión obligatoria de un partido para que el delantero de EE.UU. pudiera jugar los cuartos de final contra Bélgica. Berset afirmó que la decisión se tomó después de que Trump llamara al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Bélgica ganó 4-1.
- El patrocinio de apuestas predictivas: la FIFA firmó en abril un contrato de 150 millones de dólares con ADI Predictstreet, una empresa creada una semana antes. Berset calificó estas apuestas como “una puerta abierta al fraude”, ya que permiten apostar a acciones individuales que no alteran el marcador.
Entre líneas
La carta de Berset va más allá de los dos episodios. Advierte que el próximo Mundial “ya está en crisis” y la llama “dinero y poder”. Al hacerlo público, el Consejo de Europa rompe su habitual discreción como socio formal de la FIFA.
El mensaje implícito es que la FIFA no está cumpliendo con los principios de integridad y buen gobierno que ambas partes acordaron en 2018. La suspensión de la sanción a Balogun, sin explicación pública, y la entrada de una casa de apuestas como patrocinador oficial refuerzan esa percepción.
Lo que sigue
Berset instó a la FIFA a construir un marco de integridad más sólido para el Mundial 2030. No detalló medidas concretas, pero la carta deja claro que el organismo europeo estará vigilante. La pregunta abierta es si la FIFA responderá públicamente o si estos cuestionamientos quedarán en el plano diplomático.