Por qué importa
Marín actúa desde su mandato constitucional de velar por los derechos humanos, pero sin enfrentamiento: ofreció colaboración armónica desde la independencia y autonomía. La carta busca que el presidente electo evalúe los riesgos antes de adoptar decisiones.
Lo que dice la Defensoría
La carta de diez páginas plantea siete puntos. Los tres principales son:
- Libertad de prensa: De La Espriella diferenció entre “auténticos periodistas” y “activistas”. Marín le recuerda que debe proteger a todos los que ejercen el periodismo, incluso a quienes critiquen al Gobierno.
- Protesta social: El equipo del presidente electo anunció que derogará el Decreto 003 de 2021 y volverá al modelo del antiguo Esmad. La defensora advierte que ese decreto surgió de una sentencia de la Corte Suprema que exige un protocolo neutral e imparcial para la protesta.
- Oposición política: De La Espriella le pidió al senador Iván Cepeda “no estimular la violencia ni sembrar terror”. Marín calificó la advertencia de infundada y dijo que puede estigmatizar a la oposición.
Además, la defensora expresó preocupación por el director designado de la Unidad Nacional de Protección (UNP), aunque los detalles de ese punto no fueron divulgados por completo.
Qué sigue
Marín propuso un diálogo entre la Defensoría y el Ejecutivo después de la posesión, prevista para el viernes 7 de agosto. La carta pide que cualquier reforma —especialmente en protesta social y protección a periodistas— respete las directrices constitucionales y los fallos judiciales vigentes.
Entre líneas
La comunicación combina un tono colaborativo con advertencias concretas. La Defensoría no busca bloquear al nuevo Gobierno, sino recordarle los límites legales y los riesgos de repetir modelos que ya generaron violaciones de derechos en el pasado.