El cementerio, con más de un siglo de existencia, ya había presentado alertas en febrero de 2024 por grietas en un tramo de su cierre perimetral. La reciente fiscalización constató deslizamientos de terreno, cercos deteriorados e ingreso no controlado de personas y animales al recinto.
La autoridad sanitaria instruyó medidas inmediatas como reforzar el cierre perimetral y estabilizar los taludes. El tránsito vehicular permanece suspendido, y los vecinos exigen acciones ante el riesgo de que las tumbas caigan a la vía pública.