Por qué importa
Durante casi medio siglo, el gobierno federal permitió a estudiantes internacionales quedarse el tiempo necesario para terminar su formación. Al reemplazar esa flexibilidad por un tope fijo, la norma afecta a programas que suelen durar más de cuatro años, como los doctorados en ciencias biomédicas (promedio de cinco a seis años). Los estudiantes que necesiten más tiempo deberán solicitar una extensión ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), que ahora incluirá controles biométricos y verificaciones de antecedentes.
Los números que importan
- En 2023, los estudiantes internacionales representaron casi una cuarta parte de los graduados de doctorado en ciencias de la vida y el 59% de los posdoctorados.
- Aproximadamente uno de cada cinco posdoc trabaja en ese cargo por más de seis años.
- La nueva regla también reduce el período de gracia posterior a la graduación de 60 a 30 días.
Entre líneas
El DHS argumenta que el cambio combate a los "estudiantes eternos" que se inscriben en cursos para no salir del país. No obstante, la comunidad científica considera que la medida pone en riesgo la atracción de talento extranjero en un momento de competencia global. "Esta regla mueve a EE.UU. en la dirección opuesta", dijo Thomas Kimbis, director de la Asociación Nacional de Posdoctorados. Los estudiantes consultados por la prensa evitaban hablar por temor a represalias.
Lo que dicen
El secretario del DHS, Markwayne Mullin, aseguró que el antiguo sistema de "duración de estatus" era "obsoleto" y "propicio para el fraude migratorio". En contraste, organizaciones de estudiantes y académicos advierten que la política desalentará a futuros investigadores. Quienes ya están en EE.UU. no necesitarán una extensión si su formación termina antes de septiembre de 2030, incluso si ya han superado los cuatro años.
Qué sigue
La normativa se aplicará a todas las solicitudes de visa presentadas después del 15 de septiembre. Los estudiantes actuales con programas largos deberán tramitar extensiones federales, un proceso que antes dependía solo de las universidades. El impacto real se verá en los próximos ciclos de admisión, cuando los candidatos internacionales evalúen si EE.UU. sigue siendo un destino atractivo frente a otras opciones.