Por qué importa
La baja del dólar alivia la presión sobre el peso chileno, que esta semana había tocado máximos del año. El principal motor fue el IPC de junio en EE.UU., que cayó 0,4% mensual (frente al 0,1% esperado) y ubicó la inflación anual en 3,5%.
Ese dato redujo las expectativas de que la Reserva Federal suba las tasas en su reunión de fines de julio. Los operadores pasaron de un 35% a un 15% de probabilidad de alza.
El dato clave
El cobre también empujó al peso chileno:
- Subió 0,6% en Londres, a US$6,14 la libra.
- El contrato a tres meses en Comex avanzó 1,49%, a US$6,32.
- Es el nivel más alto desde el 22 de junio, acumulando cuatro jornadas al alza.
Analistas atribuyen el alza del metal a problemas de oferta en Chile: escasez hídrica, menores leyes del mineral, mantenciones no planificadas y conflictos laborales.
Lo que no se dice
Pese al respiro, el escenario sigue frágil. Las tensiones en Medio Oriente —con bloqueo a embarcaciones iraníes en el Estrecho de Ormuz— mantienen presión sobre el petróleo y podrían reavivar riesgos inflacionarios.
Además, el mercado aún prevé un 70% de probabilidad de alza de tasas de la Fed en septiembre. El dólar global cayó 0,43%, pero la tendencia de largo plazo no está clara.
A qué prestar atención
Esta semana hay dos eventos que pueden mover el tipo de cambio:
- PIB de China (esta noche): impacto directo en la demanda de cobre.
- Testimonio de Warsh ante el Congreso de EE.UU. (miércoles): señales sobre la política monetaria.
Si el conflicto en Medio Oriente no escala, el dólar podría acercarse a los $920. Si las tensiones suben, podría volver hacia los $932.