El estado de las cosas
El examen se realiza bajo medidas de seguridad sin precedentes. La Fuerza Aérea India transportó los nuevos cuestionarios a algunas regiones, y se desplegaron agentes de policía y paramilitares en los 5.440 centros de examen del país.
Los estudiantes pasaron por controles biométricos, detectores de metales y registros físicos. En cada centro hay entre 40 y 50 efectivos de seguridad, y un total de casi 39.000 personas realizan labores de cacheo.
Los números que importan
- 5.440 centros de examen con vigilancia presencial.
- Más de 1,3 millones de cámaras de seguridad instaladas (138.560 de circuito cerrado).
- 51.311 inhibidores de señal activados para bloquear comunicaciones telefónicas.
- Coste estimado de las respuestas filtradas: hasta 10.500 dólares en el mercado negro, según denunciaron estudiantes en protestas.
Entre líneas
El gobierno justificó el bloqueo temporal de Telegram —ratificado por el Tribunal Superior de Delhi y que se mantendrá hasta el lunes— como una medida para impedir que redes de fraude vendan respuestas falsas o filtradas a través de la aplicación.
Organizaciones civiles y grupos estudiantiles consideran que la decisión elude el problema de fondo: un sistema educativo que genera una competencia feroz y donde la filtración de exámenes es recurrente. El veto no ataca las causas estructurales, sino que castiga a millones de usuarios legítimos de Telegram.
Lo que dicen
El ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, pidió a los estudiantes presentarse “sin miedo y sin preocupación”. Se niega a renunciar, pese a las protestas que exigen su dimisión.
El movimiento juvenil Partido de las Cucarachas (CJP) lidera una sentada indefinida afuera de su despacho. El grupo, un fenómeno político de la Generación Z, ha canalizado el malestar universitario y mantiene la presión incluso durante la repetición del examen.